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Los Ninis: ¿una carga social o el reflejo de nuestra indiferencia?

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Los Ninis: ¿una carga social o el reflejo de nuestra indiferencia?

Por Gerardo E. Alvarado Hierro

 

En 2009 la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) publicó un informe que revelaba la existencia de poco más de siete millones de jóvenes en situación de desempleo y suspensión de estudios en México, es decir jóvenes que Ni estudian Ni trabajan (Ninis), la prensa escrita y la prensa por televisión lanzaron distintas piezas informativas en dos enfoques, para algunos medios los Ninis eran perezosos con problemas de actitud que elegían su posición marginal en la sociedad, para otros se trataba de una exclusión social por falta de oportunidades atribuible a la política educativa y económica del estado, en cualquier caso, los Ninis fueron una moda en boca de todos, un cuento cautelar para algunos y después un tema olvidado.

Los Ninis no son exclusivos de México, sino un fenómeno social a nivel internacional sintomático de un sistema de mercado marginalizante que genera familias de bajos ingresos incapaces de planificación familiar, por una parte y, de procurarse un estilo de vida más inclusivo en la comunidad, al mismo tiempo que restringe el empleo, especialmente en medios urbanos, a quienes poseen la credencialización adecuada para insertarse en el mercado laboral, dejando al margen a quienes carecen de los estudios correspondientes.

Las personas entre 15 y 19 años de edad se encuentran en el grupo más vulnerable a la exclusión social, se ubican en el rango de edad de personas que debería cursar el liceo (bachillerato) y después asumir empleabilidad como pre-técnicos, técnicos o profesionales, sin embargo, por una multitud de factores quedan estancados en el círculo de la ociosidad impuesta, angustiante e improductiva, a menudo subempleados en empresas familiares informales que postergan aún más su desarrollo individual.

La dedicación, casi exclusiva a actividades no mercantiles se asocia directamente con la imposibilidad o la falta de motivación para insertarse en la educación. El Nini prototípico parece estar permanentemente esperando a que “algo” cambie, una puerta a la que nunca tocó se abra de par en par y le dé una oportunidad, mientras se mantiene como un lastre en casa, a menudo con padres que encuentran más cómodo y más barato mantener a un Nini que pagar su educación.

En los últimos años el grupo de Ninis ha crecido enormemente, la mayor preocupación del estado parece ser que los Ninis encuentren en el crimen organizado un nicho de oportunidad para ganar dinero, ya que a medida que un Nini envejece su empleabilidad y posibilidad de insertarse en el mercado laboral se acortan aún más.

En américa latina hasta el 20% de los jóvenes entre 18 y 24 años de edad se encuentra en situación Nini, por lo general son jóvenes provenientes de hogares con algún gado de disfuncionalidad, de clase media baja o baja que vive en comunidades urbanas. En Europa y Asia se han tomado medidas para “capacitar” a estos sectores y volverlos productivos ante la perspectiva que se tiene de ellos como “agitadores sociales”, sociólogos europeos calculan que las revoluciones árabes de 2010 y 2011 no habrían ocurrido sin la intervención de los Ninis.

La pregunta que deberíamos hacernos es cómo podrían millones de jóvenes convertirse en un problema verdaderamente grave en el futuro. Las economías capitalistas oscilan hacía el desarrollo de la técnica y la tecnología, sin embargo, un grupo sustancial de personas en edad para realizar actividades económicas se encuentran completamente desprovistos de las herramientas para ser competitivos y ser tomados en cuenta como competentes, alguna opción tienen que tomar, la que sea y por desgracia la delincuencia no discrimina.

¿Conoce usted a un Nini?

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