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La Educación en México

La educación en México ha sido hasta hoy un motor del país hacia el desarrollo social, cultural, económico y productivo. Históricamente la educación ha sido considera por diversos actores sociales (docentes, especialistas, estudiantes, autoridades educativas y organizaciones) como la punta de la lanza del desarrollo del país.

Actualmente la educación en México es ineficaz, porque en primer lugar los conocimientos que se imparten en las escuelas públicas no los lleva al individuo al logro de sus metas profesionales; y en segundo lugar, en este momento la mayor parte de las personas que quieren iniciar su educación superior no tienen esa oportunidad, ya sea porque su condición económica no se lo permite, o porque los conocimientos que adquirieron en su educación previa no son adecuados para aprobar un examen que es la puerta a su educación.

Las escuelas en nuestro país deben  garantizar:

  • Que todos sus alumnos comprendan las ideas de una manera profunda y aprendan a operar con ellas de modo efectivo, a la vez que alimente su curiosidad natural y su gusto por el estudio.
  • Que enseñe de manera tal que ayude a todos sus estudiantes a encontrar vías provechosas y diversas de acceso al conocimiento, estableciendo para cada uno altas expectativas y alentándolos a realizar siempre el máximo esfuerzo.
  • Que ofrezca a todos sus estudiantes la posibilidad de aprender a vivir juntos de una manera constructiva.
  • Que responda a las necesidades e intereses de los adolescentes, ofreciéndoles múltiples posibilidades para desplegar sus potencialidades individuales, a partir del reconocimiento de sus diferencias.
  • Que funcione como unidad educativa, donde el logro de los aprendizajes se asuma como tarea principal y responsabilidad colectiva.
  • Que funcione regularmente, que disponga de los recursos materiales necesarios para realizar sus tareas y que utilice de manera efectiva el tiempo destinado a la enseñanza.
  • Que promueva el desempeño profesional de sus directivos y maestros e impulse el trabajo conjunto como estrategia central para la toma de decisiones, a partir del establecimiento de metas compartidas.
  • Que el conjunto del personal docente y directivo asuma su responsabilidad respecto de los resultados educativos, que evalúe su quehacer sistemáticamente y utilice la evaluación tanto para fortalecer lo que hace bien  como para corregir lo que no funciona y propiciar una mejora continua.
  • La escuela debe ser abierta a la comunidad, que informe a los padres de familia acerca del trabajo que en ella se realiza y los involucre como aliados en la tarea educativa.
  • Lamentablemente la realidad que vivimos es otra, la educación se encuentra rezagada y manipulada por intereses políticos, no se cumple con el objetivo de la educación.

“En los últimos 10 o 15 años, sin embargo se ha registrado un cambio muy lento en el enfoque educativo para pasar de uno que privilegia la memorización de datos, un modelo clásico que estuve vigente en la mayor parte del siglo pasado, a uno que pone el acento en las competencias de los alumnos y en la apropiación de conocimiento, útil para resolver adecuadamente problemas que cotidianamente enfrentamos”. (Andere, 2003)

México sufre una crisis en el sistema educativo y su problema radica en que por décadas se ha recompensado la politiquería y el conformismo, que ha permitido que un sindicato opaco y antidemocrático tome control de la educación en México; que en vez de empoderar a los docentes comprometidos, los obliga a doblegarse ante la voluntad de líderes sindicales y políticos de los que depende su promoción o su propio trabajo.

Se necesita de un sistema que les otorgue voz a los estudiantes y a los padres y empodere a los docentes a brindar la mejor educación posible a cada uno de sus alumnos. Esto no es tarea simple ni inmediata. Cambiar un paradigma educativo que pone a los discentes en el centro del proceso comienza por cambios fundamentales en los modelos de formación y capacitación docente.

“El profesor del siglo XXI debe aprender a dejar de vaciar conocimientos en sus alumnos. Debe convertirse en un educador, un facilitador y un mentor que no solo informa, sino que forma, que les da a los alumnos las herramientas para investigar, descubrir, crear e innovar”. (Rosas, 2001)

Hoy en día son necesarios docentes que enseñen a los alumnos a pensar de manera crítica, a evaluar el gigantesco cúmulo de información al que tienen acceso, a transformar su sociedad de manera constructiva y positiva. Son necesarios educadores que sean mentores y modelos en el proceso de aprender a aprender.

Una vez que tengamos una nueva generación de educadores, de profesores mentores, los cambios en el salón de clase ocurrirán también de manera gradual.

Poco a poco dejaremos de ver clases homogéneas, en las que esperamos que todos los alumnos aprendan el mismo contenido, al mismo tiempo y con la misma metodología una propuesta evidentemente ridícula a la que nos seguimos aferrando y empezaremos a ver espacios educativos en donde cada niño aprenda acorde a distintos estilos de aprendizaje y también a ritmos distintos. Sólo alumnos que sean capaces de aprender a aprender, que sean críticos e innovadores, que estén dispuestos a tomar riesgos y ser creativos, tendrán éxito en este mundo globalizado y digital, y podrán llevar a México a la vanguardia y competitividad necesarias para crecer.

Referencias

Andere, Eduardo (2003). La educación en México: un fracaso monumental. Editorial Planeta, México.

Rosas Carrasco, L. (2001). Aprender a ser maestro: un análisis de su formación y de su concepción pedagógica. México, Centro de estudios Educativos.

¿Consideras que el futuro del país va de la mano de la educación? Compártenos tu opinión.

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