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La corrupción en México: ¿un fenómeno cultural?

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Según la organización internacional para la transparencia hasta el 52% de los mexicanos perciben los esfuerzos del gobierno como “inefectivos” en la lucha contra la corrupción y cerca del 75% percibe que la corrupción se ha “intensificado” en los últimos años. Las instituciones más corruptas según la opinión pública son los partidos políticos y la policía, seguida de cerca por servidores públicos, funcionarios y miembros del congreso¹. ¿Cómo llegamos a esto?

Hace unos días el presidente Enrique Peña Nieto afirmó, en el marco del 80 aniversario del Fondo de Cultura Económica en un ejercicio de la más alta escuela demagógica y la ironía², que la corrupción en México era un problema cultural.

“…para hacerle frente tenemos que partir de reconocer ésta debilidad y entonces partir del fortalecimiento de instituciones que permitan combatir prácticas de corrupción, que permitan definir políticas que sirvan o que inhiban eventuales prácticas de corrupción, será como estemos avanzando realmente en la formación de una nueva cultura ética entre la sociedad mexicana…”.

Hablamos del tema con indignación y levantamos los brazos al aire, buscamos apuntar con el dedo a los culpables, ex-gobernadores, diputados, jefes de policía, dirigentes sindicales, un corte de manga para todos aquellos que no respetan la letra de la ley, corruptos, sin embargo, en la búsqueda de culpables olvidamos hacer un verdadero análisis frente al espejo y vernos por lo que somos: un pueblo, profundamente corrupto.

La estructura misma de la nación se fundó sobre la simulación y el pacto tras bambalinas, el esquema del partido plenipotenciario que movía los hilos de la política y asignaba discrecionalmente fondos y respetaba canonjías fue gradualmente sustituido por un esquema, más bien hegemónico regional, que entrona a gobernadores como reyes sin rendimiento de cuentas.

Andrés Granier (Tabasco), Tomás Yarrington (Tamaulipas), Humberto Moreira (Coahuila), Fidel Herrera (Veracruz), Arturo Montiel (Edo. Mex.), por mencionar algunos de los exgobernadores, que según la revista FORBES³ son las personas más corruptas de México, el epítome del político mexicano, astuto y colmilludo. Decía Hank González “político pobre, pobre político”, un concepto que la clase política tiene bien arraigado, sin embargo, no es fenómeno exclusivo de la clase política, la corrupción en México es un estilo de vida.

Las operaciones de políticos, servidores y agentes policiales causan indignación no tanto por el acto mismo de corrupción sino por los montos de dichas operaciones, pero no son los únicos, desde su trinchera el conductor que se pasa el semáforo y ofrece al policía un “alguito” para evitar la infracción, hasta el recolector de basura que se rehúsa a recoger la basura hasta que le den una “propina”, en México existe un esquema cultural que flexibiliza los criterios éticos y aplica la ley como un criterio de oportunidad, siempre y cuando ésta no afecte a los nuestros, llámese familia o relaciones sociales.

Es menester fomentar un cambio social profundo que oriente nuestras prácticas privadas y públicas al respeto de la ley, sin embargo, insistimos en perpetuar el esquema de la corrupción mediante la simulación. Oculto en la retórica está el verdadero México, un país dónde el nepotismo y la perpetuación estamentaria sigue vigente, la impunidad es más fácilmente aplicable y la ley se aplica discrecionalmente.

El combate a la corrupción empieza con cada uno de nosotros, desde casa, desde nuestro respeto por las reglas de urbanidad y las autoridades, hay que tomar responsabilidad nosotros de nuestras acciones públicas y privadas y enseñar a nuestros hijos, mediante el ejemplo, el respeto a las instituciones y a la patria. Si nosotros lográramos ésto, sería más probable que hiciéramos a nuestras autoridades exigibles de un genuino rendimiento de cuentas…

¿usted qué opina?

 

Notas

¹ http://www.transparency.org/country#MEX_PublicOpinion

² Lo irónico es que el fondo de cultura económica es una institución profundamente burocrática que, a pesar de contar con los recursos para alcanzar a nuevos lectores, parece perfectamente complacido en la opacidad. Ver artículo de Sabina Berman 21 de Septiembre 2014 (Revista Proceso http://www.proceso.com.mx/?p=382692)

³ http://www.forbes.com/sites/doliaestevez/2013/12/16/the-10-most-corrupt-mexicans-of-2013/

Fuentes

http://www.huffingtonpost.com/shannon-k-oneil/corruption-in-mexico_b_3616670.html

http://www.theatlantic.com/international/archive/2013/06/how-mexico-became-so-corrupt/277219/2/

http://eleconomista.com.mx/sociedad/2014/09/08/corrupcion-mexico-problema-cultural-pena-nieto

http://www.proceso.com.mx/?p=382692

http://www.forbes.com/sites/doliaestevez/2013/12/16/the-10-most-corrupt-mexicans-of-2013/

0 Comments:

  • Ana Berenice M.R. / Responder

    La entrada me pareció muy interesante, ya que aterriza posturas actuales y que nos conciernen como sociedad, sobre todo cuando, actualmente, la corrupción es un tema de suma importancia, la corrupción se vive en todos los niveles. Si bien considero que el tema de la corrupción, en cierta forma, es de índole cultural, también habría que observar la corrupción con otra óptica, es decir, desde las instituciones.

    Ahora bien, algunas de las principales causas de la corrupción son heredadas históricamente, pero también culturalmente y derivan de instituciones públicas y de la sociedad civil. Mucho se habla sobre, cómo combatir la corrupción en México, sin embargo las propuestas son pocas y los escándalos de corrupción bastantes. Al hablar de un Sistema Nacional Anticorrupción implica cambiar la perspectiva con la que se manejan los servidores públicos en todos los niveles, ya que la corrupción constituye una amenaza para la estabilidad, la seguridad y el progreso de la nación, el ejercicio público apartado de la legalidad y la connivencia con particulares para beneficio propio.

    Tres son las fases para comenzar los cimientos del combate a la corrupción: Prevención, Contención y Sanción.

    La prevención: Para lograr la prevención de la corrupción es necesario diseñar políticas públicas que coadyuven a fortalecer y rescatar los valores como la honestidad, la legalidad, la transparencia, entre otros. La finalidad principal es prevenir que las nuevas generaciones crezcan en un ambiente corrompido, por tal motivo la prevención de la corrupción amerita una re-estructuración en la estrategia y análisis de las políticas públicas de prevención.

    La contención: Cuando hablo de contención me refiero a crear mecanismos que impidan abusos de los servidores públicos y todo aquel individuo que vaya contra la legalidad, es decir, si no hay una contención a la corrupción, el descontento social va a seguir creciendo de forma tal que los tres poderes, los tres órdenes de gobierno y los organismos autónomos sufrirán un creciente desprestigio, perdiendo efectividad en su actuar y amenazando incluso a la gobernabilidad.

    La sanción: El que exista un sistema de sanción efectivo es imprescindible para lograr un combate frontal a la corrupción y un fortalecimiento a la legalidad, la transparencia y la rendición de cuentas, alineados con la política anticorrupción que desde la federación se ha impulsado.

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