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La Compleja y Fascinante Memoria Humana

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La Compleja y fascinante memoria humana

Por María Julia Blanco

La memoria humana, al igual que el ser humano en sí, es compleja y fascinante. Es a ella a la que mayor atención préstamos y a la que mayor esfuerzo le exigimos en nuestras vidas ya que, nuestra vida existe gracias a nuestra memoria. La vida está formada por recuerdos.

La memoria es la capacidad mental que posibilita a un sujeto registrar, conservar y evocar las experiencias (ideas, imágenes, acontecimientos, sentimientos, etc.). El Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española la define como: «Potencia del alma, por medio de la cual se retiene y recuerda el pasado».

Sin memoria seríamos incapaces de percibir, aprender o pensar, no podríamos expresar nuestras ideas ni tendríamos una identidad personal, porque sin recuerdos sería imposible saber quiénes somos y nuestra vida perdería sentido.

Es la capacidad mental a la que más recurrimos y a la que mayor esfuerzo exigimos, aunque a todos nos ha traicionado alguna vez. Gracias a la memoria, recuperamos imágenes y escenarios del pasado, conservamos nuestras experiencias y emociones, y elaboramos nuestra historia personal. No podemos vivir sin conciencia de lo que hemos vivido.

La función principal de la memoria es proporcionar a los seres humanos los conocimientos necesarios para comprender el mundo en el que viven. La memoria conserva y reelabora los recuerdos en función del presente y actualiza nuestras ideas, planes y habilidades en un mundo cambiante.

El contenido de la memoria se divide en varios tipos. Existe según el nivel de conciencia,  una memoria implícita, que comprende los hábitos, la sensibilización y el condicionamiento clásico, y también las destrezas perceptivas y motoras, como andar en bicicleta. Además, está la memoria explícita que incluye los recuerdos consientes sobre personas, lugares, objetos y acontecimientos.

Según su función, la memoria episódica se trata de un tipo de memoria declarativa que contiene información sobre nuestras experiencias personales que han ocurrido en un lugar determinado y momento temporal concreto. Tulving distinguió este tipo de memoria y la memoria semántica, que contiene conocimientos sobre datos, hechos y sucesos distintos de nuestras propias experiencias.

La división entre memoria declarativa y procedimental se basa en el tipo de información que debe ser recordada. Los contenidos de la memoria declarativa pueden ser traídos a la mente (declarados) en forma de proposiciones o imágenes. Es una memoria de hechos. Por contra, la memoria procedimental es una memoria de habilidades relacionada con el saber hacer cosas. Un ejemplo claro es cuando mi hija nació, quería que cada cumpleaños o evento comenzara una tradición de realizar de forma casera su pastel de festejo. La obsesión de la perfección me llevo a tomar un curso de decoración de pasteles en The Bakery Shop, a cargo de la Maestra Lupita quien tenía mucha habilidad en el curso de la técnica Wilton. Las decoraciones se veían muy fáciles, pero aprender las técnicas era cuestión de práctica y prestar atención a las indicaciones que se planteaban. Terminando el nivel dos del curso, bauticé a mi hija, y pude preparar un pastel de dos pisos, con un conejo tridimensional, decorado en betún de mantequilla blanca, duyado en estrellas, con rosas circulares y rosas wilton, un decorado de hojas verdes en los costados de las rosas y un reborde en forma de concha alrededor de toda la base y el conejo. Los ojos del conejo eran de chocolate, la nariz de malvavisco, y las orejas con glasé rosa, el cual portaba un moño rosa de corbatín.

La memoria declarativa se divide en memoria episódica y semántica. La episódica es una memoria de hechos pasados de la vida de la persona y la semántica hace referencia al conocimiento del mundo y del lenguaje.

La memoria a corto plazo no retiene una imagen del mensaje sensorial, retiene más bien la interpretación de dicha imagen. Retiene la información de una manera consciente, su duración es muy limitada -como mucho unos pocos minutos- y su capacidad también -generalmente, un máximo de cinco o seis items-.

La memoria a largo plazo contiene nuestros conocimientos del mundo físico, de la realidad social y cultural, nuestros recuerdos autobiográficos, así como el lenguaje y los significados de los conceptos. Aquí la información está bien organizada, facilitando su acceso cuando es oportuno.

Durante la niñez, los niños muestran un desarrollo significativo de su memoria. Tanto en los niños de esta edad como en los adultos existe una diferencia entre el reconocimiento y el recuerdo. El reconocimiento es la capacidad para identificar algo ya conocido y que vuelve a verse, mientras que el recuerdo es la capacidad para evocar el conocimiento de algo que está en la memoria, como describir una imagen que ya se ha visto antes sin que esté presente en ese momento. A cualquier edad resulta más fácil reconocer que recordar.

La memoria, al igual que cualquiera de los procesos cognoscitivos puede ser susceptible de ser potenciada. Cada una de las funciones cognoscitivas se comportan de acuerdo a la manera como sea administrada; esto en virtud de su relación directa con estructuras cerebrales que también pueden ser potenciadas en su funcionamiento. Como los músculos que al ser ejercitados se hacen más grandes, toman más fuerza, y resisten más tiempo a la fatiga, así el cerebro puede ser ejercitado logrando que las funciones cognitivas alcancen mayores rendimientos. En conclusión, la capacidad de la memoria depende, además de las cualidades biológicas del sujeto, de la forma como se utiliza esta función.

El mejoramiento de la efectividad de la memoria parte de la reflexión sobre las circunstancias en las que tiene lugar dicho proceso, en relación con el aprendizaje. Si bien se ha dicho que la memoria es la garantía de permanencia del aprendizaje, esto sólo es realmente cierto en la medida que las circunstancias en que tiene lugar el aprendizaje sean favorables. En ese sentido, al identificar algunas circunstancias desfavorables al contexto de aprendizaje será posible identificar las actuaciones necesarias para que el aprendizaje sea mejor y su permanencia en la memoria se potencie.

Todos los ejercicios memorísticos tienen como base algunos de estos principios generales: atención, sentido, organización y asociación. La atención es un proceso selectivo de la memoria por el que atendemos a los estímulos importantes e ignoramos los irrelevantes. El sentido afecta a todos  los niveles de la memoria, para aprender un tema, cuanto más sentido tenga, más fácil nos resultará su aprendizaje. La información debe estar organizada para recordarla mejor. La asociación consiste en relacionar lo que deseas aprender con lo que ya sabes.

Existen numerosos ejercicios que son muy útiles para mejorar y conservar nuestra memoria y nuestra capacidad de recordar. Entre ellos se encuentran:

-Jugar al Sudoku
-Memorizar listas de palabras
-Leer en voz alta
-Usar la mano no dominante para comer o escribir
-Cambiar la ruta de camino de casa al trabajo o viceversa
-Realizar juegos de palabras (sinónimos/antónimos)
-Juegos de asociación de ideas
-Juegos con pictogramas

 

 

 

REFERENCIAS

http://psicologia.isipedia.com/segundo/psicologia-de-la-memoria/04-memoria-episodica

http://www.mcgraw-hill.es/bcv/guide/capitulo/8448180607.pdf

http://blogdepsicologia2bach.blogspot.mx/2011/02/la-memoria-humana.html

http://datateca.unad.edu.co/contenidos/401507/401507%20Contenido%20en%20linea/leccin_5_fortalecimiento_de_la_memoria.html

 

 

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