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¿Estudiar y/o Trabajar?

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¿Estudiar y/o Trabajar?

En los últimos doscientos años estudiar se convirtió en una forma de acceder a un mejor estilo de vida y alcanzar un mayor número de satisfactores, al mismo tiempo que se convirtió en la forma de ascender en la pirámide social y evitar desempeñar dolorosos oficios que involucraban extenuantes jornadas de trabajo físico. Estudiar se convirtió en la opción legítima, socialmente, de trascender el paradigma heredado por nuestros padres y ser más de lo que ellos fueron.

Es natural que los padres quieran lo mejor para sus hijos y les procuren todo lo que ellos no tuvieron y al mismo tiempo busquen remover obstáculos para su desarrollo, entronizada la función de la escuela superior y asumida su complejidad y la importancia de aprender es lógico pensar que estudiar es una actividad que requiere de la más absoluta concentración ¿cierto?

La escuela de tiempo completo a nivel superior es un mito para justificar que un segmento “bastante” grande de la población se encuentre “inactivo”, los expertos les denominan “la reserva de desempleados”, en el tema que nos ocupa hacemos alusión a todos aquellos estudiantes de tiempo completo que no desempeñan ninguna actividad “productiva”, estrictamente hablando y que, sin embargo, son consumidores de bienes y servicios.

Jóvenes que entre los 18 y los 25 años se dedican sólo a “estudiar” y ante el “estrés” que les produce tal situación buscan, a menudo, el sosiego que sólo puede producir el néctar del licor y los dulces y refinados sonidos de los “antros”.


“…La juventud está desperdiciada en los jóvenes…”.

                                                                                                                                                                                                                                 – George Bernard Shaw

Así, en contraste, encontramos a miles de “bichos raros” que por su condición familiar, social y/o económica se encontraron ante el prospecto de trabajar y estudiar; jóvenes que no se parrandean dos o tres veces por semana, porque sus responsabilidades les obligan a mantener la cordura y la sobriedad, para éstos pocos “bichos raros” hay un mundo de posibilidades, siempre que puedan mantenerse en el camino, ya que serán los pocos profesionistas con experiencia y, definitivamente, los más contratables.

¿Aún cree que es mejor que sus hijos sólo estudien? 

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