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Enamoramiento y amor

Amor CUED

La ciencia considera al amor como un constructo cultural enraizado en el tabú que establece el vínculo en pareja como la estructura social fundamental, es decir, el amor es una excusa para establecer parejas monogamicas que no confundan la filiación y perpetúen la especie humana, sin embargo el amor es más que sólo un proceso social de exclusión con la finalidad de procrear, el amor es parte de nuestras vidas.

El amor que un niño siente de su madre y/o padre se traduce en seguridad, confianza y confort, en términos psicológicos construye su ego y posibilita relaciones futuras, la disciplina, el castigo, la recompensa continúan construyendo el basamento indispensable para el entendimiento de la experiencia humana y producen químicos como la dopamina, oxitócina, adrenalina y vasopresina indispensables para generar lo que en términos más simples llamamos felicidad.

A medida que crecemos el afecto de los padres no es suficiente para afirmarnos en el mundo, gradualmente un niño se transforma en un adolescente y los cambios físicos van acompañados por cambios biológicos y químicos que transforman a un ser humano en problema y pregunta. Lentamente aflora la posibilidad de ser, un ser independiente, ser lo que uno quiere ser, de inventarse, de trascender la soledad e instalarse en éste mundo.

Nuestra biología, entonces, nos traiciona y libera de su prisión de juventud a un ejército de hormonas que afectan y desbalancean nuestra química, otrora infantil, y nos envían a la búsqueda del primer amor. Según estudios hechos en los últimos veinte años, hasta doce partes distintas de nuestro cerebro se iluminan ante la posibilidad de amar, sensaciones de euforia, excitación y necesidad de “emparejamiento” inundan la parte consciente de nuestro cerebro y nos invitan a elegir a un compañero(a) de entre una multitud de posibles parejas.

En términos generales nuestras opciones se limitan a las personas que integran nuestros grupos de interacción, es decir, consideramos a nuestra pareja potencial de entre las personas a la mano, el enamoramiento ocurre cuándo “algo” en el material genético de la pareja potencial le pareció a nuestro cerebro primitivo “deseable”, en ocasiones se trata de características físicas obvias, como la simetría, estatura, atributos físicos, etc. en otras ocasiones, puede ser la voz, la actitud, la inteligencia, etc.

El enamoramiento se caracteriza por el mar de sensaciones que siente una persona al estar en contacto próximo con aquella persona que se ha convertido en el objeto de su afecto y bien puede no trascender su forma platónica, sobre todo si la persona que experimenta todas esas sensaciones y deseo no actúa en consecuencia, dejando que lentamente la “flama del deseo” se extinga hasta volverse más manejable.

El enamoramiento involucra perder el control, la habilidad de tomar decisiones racionales y puede afectar, según estudios recientes, la motivación, habilidades motrices finas y hasta el sueño y el apetito.

Cuando el enamoramiento es correspondido la pareja transitará por varias etapas de acoplamiento que les revelarán el grado de afinidad al que pueden llegar esto se traduce en el desarrollo de seguridad, intimidad y confort, que a la postre se convertirá en amor. El enamoramiento arranca como una forma de pasión enraizado en el área de las recompensas neuroquímicas del cerebro, la misma área del cerebro que reacciona ante los estímulos de las drogas y libera sustancias que producen placer o una forma de “felicidad provisional”.

En las mujeres, por lo general, el enamoramiento tiene un componente auditivo y físico, lo que hace especialmente deseable conversar y sentir caricias; en los hombres el enamoramiento tiene un componente más bien sexual. Es un paradigma culturalmente sabido que el varón buscará establecer una relación sexual una vez que ha logrado establecer el componente de confort, seguridad e intimidad, la mujer por otra parte, especialmente en México donde la sexualidad femenina es por regla general pasiva, cederá en función de obtener el componente deseado.

El enamoramiento, más allá de un intercambio de deseos según el género del enamorado, es una etapa que produce un intercambio químico entre los participantes y posibilita un intercambio social que favorece el escrutinio de una pareja definitiva para formar una relación duradera y quizá una familia.

El amor, por otra parte es una forma más permanente y más evolucionada del enamoramiento, que es frágil y más susceptible a los celos, las intervenciones de terceros, los malos entendidos y demás; el amor tiene que ver con una profunda aceptación del otro, una aceptación que conlleva un apego a todo lo que una persona es, que involucra sus defectos, vicios y virtudes, que trasciende el aspecto físico y sexual y se convierte en una comunión entre dos personas que durará para toda la vida.

El amor, por desgracia, el amor maduro y sincero que durará toda la vida, es estadísticamente encontrado en una de cada veinte parejas, lo que significa que sólo unos cuantos podrán alcanzar este estado de paz, dejando a todos los demás en una serie de enamoramientos disfrazados de amor y perpetuados por la rutina, las convenciones sociales y la conveniencia.

Y usted ¿está enamorado(a) o siente amor?

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