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Del factoide a la realidad, un abismo de información

Un factoide, en un primer análisis, es una pieza de información, presumiblemente cierta, que “…no existía antes de aparecer en un medio escrito…”¹. Se trata, por lo general, de información complementaría y/u oscura sobre un hecho que puede generar interés, se apoya de los prejuicios cognitivos preexistentes en una persona o grupo para convertir medias verdades o inventos en hechos irrefutables.

Los factoides pueden tener un propósito o carecer de uno, los primeros, por lo general, se crean para generar en el receptor una actitud e incitar (o no) a la acción. Por ejemplo:

 “…Juan Escutia se envolvió en la bandera nacional Mexicana y se lanzó desde lo alto del castillo de Chapultepec, en una gesta por demás heroica…”.

¿Es lógico pensar que un chico adolescente tomo la bandera y se arrojó al vacío como símbolo de sacrificio? Por lo visto sí, ya que se trata de uno de los mitos fundacionales del estado Mexicano y basamento del discurso nacionalista del siglo XX.

Por otra parte, los factoides que no tienen propósito pueden generar aún más interés, una media verdad se contamina del fenómeno del “teléfono descompuesto” y se transforma en un hecho. Por ejemplo:

“…El general Pacho Villa tenía una mujer en cada pueblo…”.

Si bien suena exagerado, es común escuchar la frase popular: “como Pancho Villa, con una mujer a cada lado”, en este particular caso la historia resulta, más o menos cierta, ya que Villa se casó en 17 ocasiones y tuvo 18 mujeres².

En los últimos años, sobre todo en el idioma inglés, la palabra factoide, se ha convertido más en un sinónimo de “efeméride” o dato curioso que en una mentira a medias, prueba de ello es que el diccionario Inglés de Oxford le denomina “un elemento confiable de información, repetido tan a menudo que se acepta como un hecho”. Así encontramos que en la cultura popular moderna las publicaciones, ya sean digitales o impresas, a menudo emplean piezas de información “convincente” y lo hacen pasar por real, con o sin un propósito en mente.

El principal objetivo de un factoide es entretener y generar interés,  propiciar la discusión entre los receptores del mensaje y compartir ideas sobre temas que pueden o no tener relevancia. Por Ejemplo:

 “El costo de la producción de la película Titanic (1997) fue mayor al del costo del propio barco (1909)”

Referencias

¹Norman Mailer, Neologismo: factum, hecho; oide, parecido a, pero no igual a.

²Taibo II, Paco Ignacio, Villa, Una biografía Narrativa, Ed. Booket, México, 2008.

 

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