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ARES Y ÉTICA: ENTRE EL GENOCIDIO Y LA INDIFERENCIA DE LOS GOBIERNOS.

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“Ares”, considerado por los antiguos griegos como el Dios de la Guerra, la representación de las batallas, la brutalidad, la violencia extrema y la destrucción. En contraste la “Ética”, la cual la misma cultura griega considero parte de la filosofía que estudia la moral, los valores humanos, las reglas del bien vivir y el bien actuar de un individuo y la sociedad. Estas dos palabras toman vida en el actual conflicto entre Israel y Palestina.

El presente texto no pretende ser un estudio histórico o de análisis de la situación actual que enfrentan israelíes y palestinos. Son miles y miles de textos que se han escrito referentes a las crisis que han enfrentado estos pueblos a lo largo de la historia. Podemos encontrar artículos, ensayos, reportajes, estudios y tesis doctorales que hacen referencia a esta problemática que incluso muchos autores señalan tiene su origen desde antes de la era cristiana.

Los análisis pueden verse desde diferentes enfoques: religiosos, políticos, económicos, étnicos, culturales y hasta terroristas; por ello es muy difícil comprender quien de estos pueblos tiene la razón, quien se apega a la verdad.

Lo cierto es que el Estado Israelí, goza la ventaja de ser reconocida como una nación, con un territorio propio, con una posición geográfica estratégica que le ha permitido generar lazos de amistad y sobre todo económicos con las más grandes potencias del orbe.

Por su parte, Palestina es un pueblo que ha tenido que enfrentarse ante un mundo que no lo reconoce y que incluso lo ha aislado, estereotipando a sus ciudadanos como “no sociables” (terroristas) a pesar que en 2012 la Organización de las Naciones Unidas la reconoció como nación independiente.

El detonante del nuevo conflicto que enfrentan Israel y Palestina fue primeramente el secuestro y asesinato de tres jóvenes israelís a manos de extremistas palestinos y posteriormente una supuesta venganza de un joven palestino asesinado en Jerusalén.

Mientras el mundo observaba el mundial de futbol celebrado en Brasil, se iniciaba una nueva lucha, una guerra como siempre absurda en la cual la mayoría de las victimas ha sido la población civil palestina. Israel comenzó la operación ‘Borde Protector’ en la franja Gaza para poner fin según ellos al terrorismo palestino.

De este modo comenzó un ataque desproporcionado del ejercito de Israel contra Palestina, nuevamente el Dios “Ares” hace acto de presencia; tal como lo reconocían los antiguos griegos la destrucción, la violencia extrema, los abusos, la muerte de cientos de ciudadanos palestinos y miles de heridos que no han sido culpables más que de haber nacido en un lugar y tiempo equivocado.

Desgarradoras, humillantes, decadentes e infames han sido las imágenes que en la primera quincena de julio de este 2014 circulan a través de las redes sociales en las que se muestran fotos de niños, mujeres y ancianos palestinos muertos, mutilados, decapitados o quemados, resultados de los ataques con misiles e incursiones aéreas. Para quienes hayan sobrevivido a estos ataques su mundo se ha transformado en un infierno en vida.

La Organización de las Naciones Unidas, el Vaticano, y algunos gobiernos han expresado su rechazo a estas acciones, sin embargo lo cierto es que las acciones diplomáticas han sido pobres, endebles, mezquinas, quizás probablemente por los intereses económicos que representa el estado de Israel.

Lo único cierto es que es la comunidad internacional, la que realmente es representada por los ciudadanos de cada nación ha expresado su indignación ante estos hechos, en este sentido no se esta haciendo un juicio de que parte tiene la razón. Los ciudadanos del mundo están a favor de acciones que contribuyan a negociaciones de paz y muestra de ello han sido las diversas manifestaciones que se han registrado frente a embajadas de Israel en distintos países.

No existe argumento alguno que justifique la masacre hacia cientos de inocentes.

Las acciones emprendidas por el gobierno de Israel bien pueden ser consideras como crímenes de guerra y genocidio, sin embargo la mayoría de los gobiernos no lo calificarán de esta forma e incluso comprenderán y apoyarán estos ejercicios militares.

Si se pusiera en práctica la “Ética” por parte de los líderes mundiales, se buscaría el bien vivir y el bien hacer, se hubieran buscado los canales diplomáticos para llegar a negociaciones de paz evitando la aniquilación de un pueblo.

Aclaro, desde un punto de vista personal no estoy a favor de ningún régimen, gobierno o religión, estoy a favor de lo que es “ético”, el derecho y respeto a la dignidad humana y la paz.

Por Gustavo Andrade Ramírez /profesor de Administración del Centro Universitario de Educación a Distancia A.C.

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